“Nos toca a estas generaciones, a estas camadas de luchadores, ser los que libremos batallas que posiblemente definan el futuro de los próximos 100 ó 200 años de América Latina. El núcleo fundamental, la fuerza motriz principal del cambio es el pueblo organizado, luchando contra un bloque dominante que mientras que el mundo cruje, sigue ofreciendo más miseria, más muerte y mucho más sufrimiento para los sectores populares. Si gana Chávez ganamos nosotros, si se fortalece uno de los países que va por delante en el proceso de las transformaciones se fortalece todo el bloque de poder popular regional”.

¿Cómo entender el nivel de ofensiva del imperio, la manipulación informativa de los medios concentrados trasnacionales contra el gobierno de Hugo Chávez?

¿Por qué tanto ahínco contra una experiencia de poder popular que se consolida y se profundiza como ejemplo para la región?

¿Cuáles son las millones de razones que llevan al imperio a agudizar sus estrategias para hacerse de los recursos naturales y energéticos que atesora nuestra región?

Éstas, entre otras grandes preguntas, se fueron abordando en la exposición del compañero Juan Romero -responsable político de la República Bolivariana de Venezuela en la Argentina- la noche del 24 de agosto en la sede del Centro Cultural Enrique Santos Discépolo.

La charla arrancó con las palabras de Horacio Chitarroni, miembro de la secretaría política de la Corriente Enrique Santos Discépolo, quien lamentó la ausencia del Embajador Carlos Martínez Mendoza, pero al mismo tiempo valoró “que se haya tenido que quedar para consolidar una instancia de institucionalización de este crecimiento que vemos de la Patria Grande”, explicó al público que se había congregado a la expectativa de su presencia. Luego Romero detallaría que el Embajador estaba virtualmente varado en Caracas, participando de distintas reuniones de trabajo que definían las directrices para la inclusión de Venezuela al Mercosur.

Desde su visión política-historiográfica, el compañero Chitarroni destacaba el rol de Venezuela en este largo proceso histórico: “Ver resurgir esto de la Patria Grande, este sueño Bolivariano, es una línea maestra que recorre nuestra historia y que valoramos entrañablemente. En los principios de los años 70 cuando coincidieron en esta parte del mundo una serie de procesos políticos lamentablemente breves, que nos hicieron pensar que esto de la unidad latinoamericana dejaba de ser un sueño y para muchos era una amenaza de convertirse en realidad… Lamentablemente no fue así, aquellos años tuvieron un epílogo trágico. Vinieron años de plomo, vimos prohibir ese sueño de la Patria Grande, sustituido por una pesadilla de la que queríamos despertar… Y bueno, de pronto despertamos y ciertas cosas se van materializando.”

Este debate en el centro cultural E. S. Discépolo fue parte de una seguidilla de encuentros entre organizaciones populares argentinas y la embajada de Venezuela, que ya recorrió la Casa de la Amistad Argentino Cubana, el Sindicato de Farmacia, las localidades de La Plata, Quilmes y Marcos Paz, entre otros destinos que se seguirán sumando hasta las elecciones del próximo 7 de octubre.

En el rol de articulador de estas iniciativas, Lito Borello, de Los Pibes, explicó el por qué del compromiso de su organización en esta batalla: “Nos toca a estas generaciones, a estas camadas de luchadores, ser los que libremos batallas que posiblemente definan el futuro de los próximos 100 ó 200 años de América Latina. El núcleo fundamental, la fuerza motriz principal del cambio es el pueblo organizado, luchando contra un bloque dominante que mientras que el mundo cruje, sigue ofreciendo más miseria, más muerte y mucho más sufrimiento para los sectores populares. Si gana Chávez ganamos nosotros, si se fortalece uno de los países que va por delante en el proceso de las transformaciones se fortalece todo el bloque de poder popular regional”.

En relación a la incorporación de Venezuela al Mercosur, Borello reflexionaba “Lejos de pensar que lo importante es lo económico, la integración, entendemos que lo central es la unidad que se da entre los pueblos. Debemos ejercer la diplomacia no solo de los estados sino de los pueblos.” El referente de Los Pibes destacó que “la delegación de la juventud que viajó a Venezuela fue a construir solidaridad, no solo a declamarla.”

Para finalizar sus palabras presentó a Juan Romero como “un compañero que viene a militar desde un rol institucional en la Embajada, demostrando que Venezuela deposita un gran valor en su relación con la Argentina”.

El militante, historiador y politólogo Romero enfatizó que el proceso venezolano se hace posible por el acumulado de luchas históricas que tuvieron al pueblo humilde en el centro, lo que explica el nivel de empoderamiento del proceso actual. “Los Consejos Comunales discuten y se le paran a funcionarios. El ciudadano tiene la conciencia de que el poder, en términos de liberación, es producto de la deliberación y el debate” afirmó. Los concejos comunales son una institución central de la democracia participativa y protagónica. Junto a esto, el estado popular instituyó dos nuevos poderes, el poder electoral y el poder ciudadano.

El proceso bolivariano, caracterizado por la fuerte distribución de la riqueza hacia los sectores populares, debió realizar profundas transformaciones institucionales para permitirlo: “Hoy el 18% del PBI está destinado al gasto social. Todo esto es posible gracias a la transformación de la Ley Orgánica del Banco Central que permite menores retenciones y encajes y tomar las reservas para financiar las políticas sociales en educación, vivienda, trabajo. Hoy Venezuela tiene 300 años de reservas operativas de petróleo, mientras EEUU tiene 20 años, Alemania 15, Francia 4”. El estado bolivariano en lugar de acumular plusvalía distribuye la riqueza social, empoderando a los sectores más postergados y ampliando de este modo la base social.

El control de estos recursos naturales estratégicos explica por sí solo el interés del imperio por controlar esta región y la necesidad de tergiversar la real situación de nuestros procesos. Para entender esto, pasó a explicar cómo en Venezuela se está generando un proceso de "guerras sicológicas" que consiste en el cambio de percepciones a través del uso de la propaganda –las nuevas “guerra sin fusiles”-. “Hay diarios argentinos, como Infobae y Clarín, haciendo guerra psicológica sobre Venezuela por lo menos con cuatro noticias al día, con el tema Chávez, Mercosur y derechos humanos. No se puede decir esto pues Venezuela hoy tiene leyes sobre violencia de género, discapacidad, protección estudiantil. Tiene el coeficiente de desigualdad más bajo. Cuenta con tribunales con jueces de paz para solucionar conflictos. Las elecciones son 100% automatizadas y así se amplía la lógica de la democracia… Entonces, tienen que instalar que Hugo Chávez es peligroso, que violenta los derechos humanos, que controla el sistema, que amenaza con el uso de la fuerza, que no es demócrata. En Venezuela hubo 18 elecciones en 50 años de democracia liberal mientras en los últimos 14 años hubo 15 elecciones, pero para ellos Chávez es un dictador.”

Sobre las transformaciones en el Estado y la participación y el protagonismo popular, Romero explicaba que “la burocracia es una forma de control y dominación del estado. Para algunos la política es mandar mandando, para nosotros la política es mandar obedeciendo. La lógica de la burocracia intenta contener el proceso, esto se transforma en una espada de Damocles. Luego del 7 de octubre entraremos en una discusión que demostrará quién es quién. La lógica de funcionamiento del estado necesita de un cambio institucional, pues el ritmo de la revolución es un ritmo frenético”.

Al cierre del encuentro, quedó claro el compromiso asumido por todos los presentes: concentrar esfuerzos para aportar al seguro triunfo chavista y a la vez estar atentos para reaccionar ante las posibles falsas denuncias que busquen deslegitimar el soberano proceso electoral.

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